Con motivo del Día Internacional del Café, Fundación INEA pone el foco en el origen del café Capeltic y en el trabajo de las comunidades tseltales de Chiapas que lo producen.
Cada taza de café tiene una historia detrás. Una historia de tierra, de personas y de comunidades que trabajan para sacar adelante sus cultivos. Con motivo del Día Internacional del Café, celebrado el 1 de octubre, desde Fundación INEA queremos poner en valor una forma de producir y consumir café que apuesta por la agricultura ecológica, el trabajo cooperativo y el comercio justo.
A través de nuestrocafe.org, una iniciativa vinculada a Come Sano Come Justo, podemos acercarnos a la historia del café Capeltic, producido por comunidades indígenas tseltales del estado de Chiapas, en México.
Capeltic: café ecológico cultivado en Chiapas
Capeltic es un café ecológico, de altura y 100 % arábigo, cultivado bajo sombra y en un entorno de gran biodiversidad.
Detrás de este café hay más de 300 familias productoras que cultivan y trabajan la tierra en territorio tseltal. Su labor forma parte de un modelo que busca fortalecer las comunidades productoras y favorecer que una mayor parte del valor generado permanezca en origen.
Mucho más que café: cooperación y economía social
El proyecto no se limita a ofrecer un producto de calidad. También permite conocer otra forma de entender la producción y el comercio, basada en la cooperación, el compromiso con el entorno y unas relaciones económicas más justas.
Capeltic forma parte de la trayectoria de trabajo comunitario vinculada a Yomol A’tel. En España, la iniciativa Nuestro Café está vinculada a Come Sano Come Justo, la cooperativa con la que Fundación INEA comparte camino y compromiso social.
Esta conexión permite acercar el café a nuevos consumidores y dar visibilidad al trabajo de las comunidades que lo producen, así como a la importancia de las cooperativas y la economía social en la construcción de alternativas más sostenibles.
Consumir con conciencia también transforma
Elegir qué productos consumimos implica también preguntarnos quién los produce, en qué condiciones y cómo se distribuye el valor a lo largo de la cadena. Conocer iniciativas como Nuestro Café nos ayuda a mirar más allá del producto final y a comprender las relaciones humanas, sociales y ambientales que hacen posible su llegada hasta nuestras casas.
En este Día Internacional del Café, queremos recordar que detrás de cada taza hay mucho más que una bebida: hay tierra, conocimientos, trabajo y comunidades.
Descubre Nuestro Café y conoce el proyecto en www.nuestrocafe.org.










